Los Tellos, La Malasada

Versión de la leyenda recogida en el libro “Historias y Leyendas Palentinas” escrito por d. F. Roberto Gordaliza Aparicio, para la editorial Cálamo)

Corren los siglos X y XI. Empieza la repoblación en la cuenca del Duero y grupos de personas se asientan en la Tierra de Campos. Muchas villas se forman nuevas o se repoblan con el nombre del primer poseedor , a veces con el nombre genérico de los repobladores: Báscones, Mozárabes, Galleguillos…

Según unos, los fundadores de Meneses procedían de valle de Mena, al norte de Burgos; según otros, se trata de un nombre propio, ya documentado en los pergaminos del monasterio de Sahagún, Meneze. Como en muchos otros casos (Herramel, Amusco, Fromista, Mazarefos…) el nombre del fundador da origen a la villa.

Posteriormente; Meneses fue señorío de los Téllez de Meneses, rica familia de Tierra de Campos que siempre hizo gala de estar emparentada con los reyes de León. Así lo dicen estos versos:

“Si queréis saber quiénes son

los de dorados arneses,

hijos de la hija son

y del Tello de Meneses”.

Cómo llegaron a emparentar con la casa real, nos lo cuenta la leyenda, precisamente relacionada con otra de Carrión de los Condes.

La princesa Leonila, hija del rey de León, era una de las cien doncellas que debían ser entregadas a los musulmanes, de resulta del vergonzoso tributo con el que el rey Mauregato había comprometido su trono.

Cada años, cien doncellas elegidas entre nobles y pecheras del reino, habían de ser entregadas para solaz de los musulmanes de Córdoba. Algunas lograron huir, otras llegaron a cortarse las manos como las siete mancas de Simancas… En cuanto a la infanta Leonila, aunque era hija de rey, viendo que no podía salvarse, se disfrazó de sirvienta y huyo de casa de su padre.

En el camino de huída, ya lejos de León, llegó a Meneses. Allí entró al servicio de los Tello. A nadie le reveló su condición real y como una más de las empleadas del palacio, hacía su trabajo diario.
Los Tellos de Meneses

TEXTO ÍNTEGRO Primera Parte

TEXTO ÍNTEGRO Segunda parte)

Lope de Vega
Nota preliminar (publicada en la biblioteca virtual Cervantes)

Muy poco hay de histórico en esta obra de Lope. El nombre de algún personaje. La localización del tema durante el reinado del rey Ordoño I de León. Una leyenda genealógica da amenidad a estas dos preciosísimas comedias. Y su fuente fue la Hespaña libertada -1618-, poema de la poetisa portuguesa doña Bernarda Ferreira de Laurda, muy amiga de Lope. Eso sí, Lope altera muchos de los extremos que cita la poetisa -equivocados o falsos en su mayoría-. Doña Bernarda pone la acción en tiempos de Ordoño II; atribuye a la infanta doña Ximena, fácil y liviana, amores clandestinos con un criado de su casa. Lope ennoblece el lance; cuenta el enamoramiento de doña Teresa, hermana de Alfonso V de León, con un rey moro; y hace que aquélla, cuando huye de la corte de su hermano para dirigirse en busca de su amante, acompañada por su criado Nuño de Aibar, no sea atropellada por éste, sino abandonada en un monte, después de haber sido despojada de sus alhajas. Lope no llama a esta infanta ni doña Teresa -como la Historia-, ni doña Ximena -como la poetisa portuguesa-; la llama doña Elvira. Después de su amorosa aventura frustrada, la infanta se casa con don Tello, de quien tuvo dos hijuelos mellizos y tan bellos, que aunque en pobre y rústico vestido, la sangre de la madre se ve en ellos… «Todo el interés y el prestigio poético de este maravilloso drama -escribe Menéndez y Pelayo-, uno de los más bellos que brotaron de la fantasía de Lope, consiste en la creación de los dos caracteres de Tello el viejo y Tello el mozo, y en la fuerza de adivinación histórica con que reconstruye la vida de una familia montañesa en los primeros siglos de la Reconquista. Es el idilio levantado hasta las proporciones de la epopeya, idilio realista en que siempre triunfaba Lope.»

Asombran por su verdad y encantan por su lirismo, en Los Tellos de Meneses, la descripción de las costumbres domésticas y patriarcales, en contraposición con la agitación de la vida bélica; las pinturas de lo rústico y montañés; el dulce y melancólico apego a lo tradicional; el colorido de época, que no parece sino captado por Lope a la vista; la fidelidad en los caracteres de reyes, infantas, nobles y campesinos; la viva y fácil exposición; los acontecimientos incidentales colaborando en el fin principal con una energía asombrosa.

Los Tellos de Meneses es uno de las producciones de Lope más alabada por la crítica nacional y extranjera. Para Milá y Fontanals, Viel-Cartel, Klein, Schaeffer y Lafond, este drama reúne tantas bellezas, «que subyuga» al espectador. Muy pocas veces han llegado los más grandes trágicos de todos los tiempos a cumbre tan impresionante. La espontaneidad y la frescura, la riqueza de poesía lírica y descriptiva que derramó Lope en las principales escenas de su drama, por nadie han sido superadas. Dilogía ejemplar ha llamado Klein a estas dos partes que forman juntas un gran poema histórico y los auténticos anales de una familia montañesa. En la primera parte predomina el tono apacible y bucólico. En la segunda, el apasionado y dramático.

Los Tellos de Meneses no figuran en ninguna de las dos listas de El peregrino en su patria. Además, como son fuente inmediata, el poema de doña Bernarda Ferreira, es de 1618, lógicamente hubo de escribirse después de esta fecha. ¿Cuándo? En la primera parte hay una alusión a las naves inglesas que merodeaban por las costas de España. ¿Se trata del intento de desembarco en Cádiz el año 1625? Así lo cree Hartzenbusch. Menéndez y Pelayo cree más bien que Lope alude a una de las muchas veces que desde la torre de Hércules, en La Coruña, podían divisarse las escuadras inglesas. Lope escribe:

…Pues ya tenéis la torre que se vían las fuertes naves de la Gran Bretaña, cuando el mar discurrían amenazando guerra…

Más me inclino a la opinión de Menéndez y Pelayo. En cualquier caso, la fecha de 1625 no es descabellada para fijar la composición de la primera parte de Los Tellos.

La llamada primera parte fue impresa por vez primera en la Parte XXI de las comedias de Lope, edición póstuma -1635- hecha por Feliciana de Vega. La segunda parte, titulada Valor, fortuna y lealtad de los Tellos de Meneses, únicamente fue impresa en ediciones sueltas.

Esta segunda parte debió de ser escrita algunos años después; porque es lo cierto que, al terminar la primera, no pensaba Lope en continuarla, según demuestran los últimos versos de ésta:

Porque aquí la historia acaba

de los Tellos de Meneses,

godos de la antigua España.

El 6 de septiembre de 1826 se estrenó, con grandísimo éxito, la refundición hecha, en cinco actos, por don Manuel Bretón de los Herreros, de Los Tellos de Meneses.

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